EL PERIODISMO EN CHIAPAS

Este es una bitácora exclusivamente para textos relacionados con la historia del periodismo en Chiapas. Para exhibir los aciertos y desaciertos, dislates, cosas chuscas y otros detalles que reflejen la idiosincrasia del periodismo chiapaneco. Tantas cosas y situaciones que veo y leo que no quiero que se pierdan en el tiempo, quiero documentarlo y compartirlo. Advierto que para nada pretendo congratularme u ofender a persona alguna.

jueves, agosto 10, 2006

EL CHAYO, SIGUE SIENDO AMO Y SEÑOR DE LA MAYORIA DE LOS PERIODISTAS

*Juan Balboa

*Juan Balboa Cuesta, es corresponsal en Chiapas del periódico La Jornada y nos ha acompañado en muchas vicisitudes. Compartimos con él varios proyectos. Participó en el aniversario de TIEMPO con el mensaje que aquí publicamos.-
La historia del periódico Tiempo, es el tiempo de la historia del periodismo chiapaneco contemporáneo. Es imposible separarlo, parece que nacieron juntos. Pero aún más, las páginas hechas, en un principio, letra por letra y, después, en ese rompecabezas que era la prensa plana, fueron dibujando año tras año un periodismo abierto, crítico y, sobre todo, invadido por los pobres entre los pobres que fueron, y siguen siendo en algunos casos, marginados de la prensa local allegada en su mayoría a las arcas fiscales y de la "gran prensa nacional" hacedoras de líderes priístas de viejo cuño.
Considero que el periodismo contemporáneo chiapaneco -me referiré exclusivamente al Estado, porque considero que entre los invitados viene un grupo de periodistas del Distritote Federal (así lo llama un amigo) que tienen una experiencia vasta y son grandes conocedores del quehacer del cuarto poder en el país- se empieza a escribir justamente en los momentos que se inicia la rebeldía de las comunidades indígenas en los altos y la selva Lacandona, hablo, desde luego, de principios de los años ochentas.

En esos años que nos gobernaba don Juan Sabines Gutiérrez, el Tiempo respiraba profundo, latía afligido, buscaba estar presente a pesar de tener siempre los bolsillos flacos y la oposición hasta de trabajadores de la comunicación. El Tiempo y al hablar de Tiempo estoy hablando de Amado y Conchita, fue de los pocos medios que tomaron la delantera para plasmar en sus páginas la historia de las comunidades indígenas, la mayoría escritas por ellas mismas y enviadas al periódico en papeles arrugados con letras apenas legibles.
El Tiempo ha sido testigo de la decadencia de un sistema opresor y coptador de brillantes periodistas y dirigentes aguerridos. Conchita y Amado le han sido fieles a sus compañeros y a su conciencia. A pesar de las agresiones sufridas por políticos, de los desengaños de amigos a quienes les entregaron el corazón, de bregar en contra de periodistas al servicio del gobierno municipal, estatal o de algún cacique y de salvar obstáculos económicos, la nave de los Avendaños se mantiene firme, aún más ahora que han encontrado en el movimiento zapatista una verdadera razón para vivir y continuar su lucha en favor de los marginados.
Los buenos y malos lectores deberíamos estar agradecidos con la labor periodística del periódico Tiempo. Los chiapanecos deberíamos reconocer que la aparición del Ejército Zapatista de Liberación Nacional transformó de tajo muchas cosas, entre éstas ayudó a que los grandes comerciantes del periodismo en Chiapas abrieran "un poquito" sus páginas a la verdadera realidad del estado.
Falta mucho por cambiar en el periodismo chiapaneco: por ejemplo, el tradicional embute o chayo sigue siendo el amo y señor de la mayoría de los que trabajamos en el periodismo. Sin temor a equivocarme, el señor ex-administrador de la finca Chiapas, Julio César Ruiz Ferro, ha sido el hombre que mayores recursos del erario público canalizó hacia el ejercicio periodístico. Sí, en su administración muchos de los "destacados periodistas", llámese reportero de empresas importantes a nivel local o corresponsales de prestigiadas revistas o diarios, llegaron a tener un sueldo gratis de entre diez y quince mil pesos mensuales. Aunque usted no lo crea, ganaban casi 20 salarios mínimos por desinformar.
Afortunadamente, las páginas de Tiempo no se venden ni al mejor ni al peor postor. Se regalan al necesitado, a todo aquel que quiera decir su verdad o la verdad de todos.
Quiero finalizar recordando una escena muchas veces vista en el Tiempo.
Un Amado redactando una acta al Ministerio Público y, al lado, una máquina esperando con una hoja en blanco que se escribiera para el periódico la misma denuncia traída desde muy lejos por los propios indígenas. Pero lo más increíble y loco, decían algunos, es que el señor no cobra un centavo y se "echa de enemigo al gobierno". No pocas veces escuché aquel lamento coleto: "Miralo vos, le van a quebrar la madre".

Tengo el placer de haber crecido periodísticamente de forma paralela al Tiempo. He tenido el placer de haber comido en la mesa de los Avendaños unos exquisitos frijoles y, al mismo tiempo, mancharme de tinta fresca, nueva, solidaria ,perfumada de la amistad de Conchita y Amado.

0 Comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal


Desde Julio/2006