
ERICK SUÁREZQue no salga hoy su
columna es extraño. Que su columna no vuelva a salir será más extraño.
Cómo no tomárselo personal, si su pérdida deja una plana difícil de
llenar.
El periodista José Gabriel Figueroa Rodríguez falleció
ayer a los 61 años, víctima de un paro cardiaco. Sus restos serán
sepultados hoy en el Panteón Municipal de la capital del estado.
De
rumor a profundo dolor. Los mensajes de texto enviados al amanecer por
Fredi Hernández Vera -su asistente por más de dos décadas- a los
teléfonos móviles eran tan ciertos como que era el Día de los Santos
Inocentes. Pepe Figueroa había expirado.
Su partida fortalece esa
caprichosa tendencia a morir en los últimos días del año, de la que
daba testimonio la capilla de la funeraria del centro de la ciudad donde
fue velado, que recibía su segundo cuerpo en menos de 48 horas, y con
él más de 30 coronas con flores, además de miembros de la clase
política, empresarial, cultural y de la sociedad civil chiapaneca.
"El
Gordo" -como le decían sus allegados-nació en Jiquipilas en 1948, hijo
de Mericia Rodríguez López y de Gabriel Figueroa Ochoa; heredero del
legado del poeta cintalapaneco Rodulfo Figueroa, gracias a la
ascendencia de su padre.
Llegó a Tuxtla Gutiérrez en 1956 para
estudiar la secundaria en el desaparecido Instituto de Ciencias y Artes
de Chiapas (Icach), instrucción que concluyó en la Escuela Secundaria
Federal "Adolfo López Mateos", en la que dirigió el periodo
institucional.
A la par de ingresar a la Escuela Normal,
emprendió su camino por el periodismo que lo llevó a recorrer más 10 de
periódicos, entre ellos, "El Ahuizote", "La Tribuna", "El Heraldo", "La
República en Chiapas", "Diario de Chiapas", "Cuarto Poder" y "El Heraldo
de Chiapas".
Su andar le permitió tener "una relación estrecha"
con el periodista del "Excélsior", Manuel Buendía; y con miembros de los
cuadros juveniles del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que a
la postre serían protagonistas del devenir de México y Chiapas, como
Fidel Herrera Beltrán, Jesús Reyes Heroles, Eduardo Roblero y Juan
Sabines Gutiérrez.
Recibió el Premio Estatal de Periodismo en
1978. Fue presidente municipal de Jiquipilas y secretario de Prensa y
Propaganda del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) del PRI, puesto que
abandonó para dedicarse de tiempo completo al periodismo.
Fue
autor de la columna "Café Avenida" -bautizada de esa forma en honor a la
cafetería que está unas cuadras del Parque Central de la capital del
estado-, desde las que relataba a sus "cafetómanos" anécdotas que
despertaban simpatías; reseñaba acontecimientos a la "Semana Inglesa"; y
ponía al tanto de los hechos por venir con todo su "Oficio Político".
"El
Che" -como también le decían sus familiares- era una persona que le
gustaba actualizarse por medio de la lectura. "Eso le ayudaba a ejercer
una crítica de forma constructiva", dijo Fredi Hernández, su compañero
de batallas durante sus últimos 20 años.
Su primo hermano, Raúl
Palacios Figueroa, calificó a Pepe Figueroa como una "persona alegre y
dicharachera, que siempre tenía chascarrillos para animar cualquier
conversación".
"Él era un hombre de carácter fuerte que siempre
salía a defender a las persona que lo necesitaran. Era una persona
maravillosa, que anteponía su familia a su trabajo. Él era amigo de
todos, enemigo de nadie", puntualizó Fredi Hernández.
La diabetes
-una de las epidemias del nuevo siglo- junto con otros cuadros
deterioraron su salud en los últimos meses. Un infarto al miocardio cegó
su vida ayer por la madrugada.
"Chiapas pierde a un baluarte del
periodismo. Mi primo fue un hombre improvisado que tenía vocación. La
entidad pierde a una de sus mejores plumas", afirmó Raúl Palacios.
A
José Gabriel Figueroa Rodríguez le sobreviven su esposa, Rosa Díaz y
sus hijos, José Manuel Figueroa Díaz y Gabriela Figueroa Díaz. Sus
restos serán inhumados hoy en el Panteón Municipal de Tuxtla Gutiérrez.
El cortejo partirá a las 9:00 de la mañana de una funeraria ubicada en
la Avenida Central, en pleno corazón de la ciudad.
Finalmente:
"No hablen de la muerte, porque todavía no me quiero morir", lo dijo el
filósofo de Montecristo de Guerrero. Recuerde: "No es nada personal".
Descanse en paz, el cafetómano mayor, don Pepe Figueroa. CP
Amir Hernández/Carlos Herrera/Carlos César Núñez José Gabriel
Figueroa Rodríguez, periodista cofundador de esta casa editorial,
falleció la madrugada de ayer en la capital chiapaneca, víctima de un
paro cardiaco.
El conocido periodista oriundo de Jiquipilas, donde fue presidente
municipal, autor de la columna política “Café Avenida”, se encontraba
conviviendo con sus amigos en Tuxtla Gutiérrez cuando se sintió mal y
fue trasladado a la Cruz Roja, donde los galenos dieron la lamentable
noticia. Eran las 04:00 horas.
Inmerso en el mundo periodístico desde hace más de 40 años, “Don Pepe
Figueroa” sufría diabetes y un permanente dolor en el hombro izquierdo.
Colaboró en Cuarto Poder, donde fue fundador bajo el mando de don
Conrado de la Cruz Jiménez; así como en Reporteros en Acción, los
diarios La Tribuna, El Heraldo, Diario de Chiapas, El Ahuizote, Diario
Popular ¡ES!, y El Heraldo de Chiapas, su última casa editorial. Además
de encabezar su proyecto en el ciberespacio con su página electrónica
Bureco (Bufete Regional de Comunicación).
Asimismo, se desempeñó como jefe de la secretaría de prensa y propaganda
del Comité Directivo Estatal del PRI, partido donde militó y llegó a
ser miembro del Frente Juvenil Revolucionario del PRI Chiapas. En el
Gobierno de Patrocinio González Garrido fue presidente del Consejo
Municipal de Jiquipilas, donde después fue edil.
Sus restos fueron velados en Funerales Calas y serán sepultados a las
nueve de la mañana de este domingo en el Panteón San Marcos de Tuxtla
Gutiérrez.
Anécdotas
El periodista Carlos César Núñez relata esta anécdota que se suscitó en
la entrada a Jiquipilas, en la llamada “fuente con jotas”.
Ahí don Patrocinio González había acudido a una reunión de trabajo con
Pepe Figueroa, entonces presidente municipal. Le pidió más presupuesto
al otrora gobernador, quien respondió que hasta que terminara lo
entregado no le daría más. Por eso sólo construyó esa estructura a la
entrada del pueblo, un poco a la carrera para poder recibir más recursos
municipales, que persiste hasta nuestros días.
Con el director de Cuarto Poder, don Conrado de la Cruz, forjó, además
de una relación de trabajo, una gran amistad. En un viaje a París
visitaron el diario “Le Monde”. Derivado de ese plácido paseo, a don
Pepe le pusieron el mote de “Elmont” y despúes “El Monterona”, como
también es conocido entre sus amigos.
El reportero Carlos Herrera, corresponsal de Cuarto Poder en la zona
Altos, así habló del cafetómano mayor: Metido en el periodismo desde
hacía ya muchos años, a don Pepe Figueroa lo conocí cuando él escribía
para Cuarto Poder. Fue un periodista con estilo propio, abierto y amable
con muchos de los nuevos reporteros que veníamos de la Unach.
Lo conocí en 1997 en los pasillos de Redacción de Cuarto Poder. Siempre
atento, haciendo bromas con don Conrado, pero respetuoso de los jóvenes
reporteros que egresaban de Ciencias de la Comunicación.
“Hey tú, Carlos Herrera, vení pa´cá, contáme cómo están los Altos, qué
dicen los zapatistas”, era lo que casi siempre me decía, por la sede de
mi corresponsalía, que desde 1997 es San Cristóbal de Las Casas.
Café Avenida se llamaba su columna y era un nombre ideal porque hacía
alusión al café ubicado sobre la Avenida Central de la capital
chiapaneca. Ahí era común encontrarlo por las mañanas, conversando con
sus amigos y uno que otro político que le gustaba la buena plática y
añoraba los viejos tiempos.

RUPERTO PORTELA ALVARADONo fue
una broma del "Día de Inocentes"; desgraciadamente fue verdad y
confirmada por varios amigos, la mañana de este sábado 28 de diciembre
la muerte de mi amigo y colega periodista, José Gabriel Figueroa
Rodríguez, a quien todos le conocíamos popularmente como Pepe Figueroa.
Otro más que se nos adelanta en el camino.
Pero amigo Pepe, no sé
cómo te pudo alcanzar la muerte si apenas el pasado jueves te vi
caminando por el pasillo del edificio San Marcos con tu presteza y
alegría que te caracterizaba. Tú que todo lo veías positivamente, casi
en broma, fuiste a entregar tu vida precisamente en este día en que es
tradicional la broma. Así lo creí pues no esperaba esta muerte tan
inesperada.
Te vi en dentro de la mortaja enjuto, pero aun así
con un sonrisa como si no hubieras dejado la vida atrás. Parece que te
reías de la muerte como te reíste de la vida y de muchos a los que les
pusiste apodos que todavía persisten como el de la "Envenena" y el del
"Garganta Profunda" que pasarán a la historia.
Desgraciadamente
cuando nacemos empezamos a morir y a ti te tocó más allá de los
cincuenta que revelabas con gusto todo lo que habías aprendido en el
correr del tiempo, en este sinuoso mundo del periodismo que fue tu
pasión. No es el momento de decirte adiós, sino un hasta luego porque
más temprano que tarde estaremos contigo en este final del camino.
Tus
amigo como yo, como muchos, extrañaremos las pláticas de recuerdos de
experiencias periodísticas y otras que tuviste con muchos señorones del
ámbito nacional, de tu columna "Café Avenida" y de todas las anécdotas
que me contaste. También de tu última inversión para publicar la página
web de internet, Bureco (Buró Regional de Comunicación), de la cual
fuimos partícipes muchos de los que hoy te damos la despedida con un
"hasta pronto".
Habrás dejado la experiencia de haber sido un
asiduo lector de política desde muy joven cuando fuiste dirigente del
Movimiento Juvenil Revolucionario y jefe de prensa del CDE del PRI en
varias ocasiones. No se me olvida tu paso por la presidencia municipal
de Jiquipilas donde impusiste a la entada del pueblo tu "Jota" de José y
también otra para alagar al entonces gobernador José Patrocinio
González Garrido.
Dejaste constancia de tus ocurrencias como
aquella cuando le mandaste por fax un pago de 500 pesos a tu amigo
Conrado de la Cruz Jiménez, director del diario "Cuarto Poder" y la
frase tuya que le pusiste de relieve a Juan Óscar Trinidad Palacios
cuando te dijo: "Pepe, te tengo en mi corazón", a lo que le respondiste:
"sácame de tu corazón y méteme a la nómina". Esa es una referencia a la
del gran Carlos Monsiváis que decía: "amistad que no se refleja en la
nómina es pura hipocresía". Cierto y lo sabias bien: "el afecto debe ser
en efectivo".
Mi estimado Pepe Figueroa o como te hayan
conocido en el medio periodístico, ya sea por "La Monterona ", "Pepe
Lamont" o como yo te decía en ocasiones, "El Fantasma Figueroa"; te nos
adelantaste en el camino donde te encontrarás con tus viejos cuates como
Gervasio Grajales "El Jefe Pluma Firme"; Conrado de La Cruz Jiménez,
Antelmo Esquinca "Luzán"; Pancho Núñez "El Gitano"; Cheluis Cancino; mi
compadre Roberto Mancilla Herrera, el "Camarrada" Pepe López Árevalo que
también se nos fue en este año, entre otros no menos famosos y
recordados como tú.
Pepe, sé que hasta el último momento
estuviste en la brega del periodismo porque en este mismo día de tu
muerte aparece publicada tu prestigiada columna "Café Avenida" y eso ya
es un decir porque nunca claudicaste con tu "Oficio Político. Te agarró
de sorpresa la maldecida muerte que estoy seguro recibiste con la
gallardía que siempre te caracterizó.
Hoy tu familia llora tu
partida, pero mañana se consolará con tu memoria, con el prestigio que
diste a la profesión del periodismo y tu presencia en el acontecer
diario de escribir para los medios de comunicación como el viejo
"Heraldo de Chiapas" del que fuiste director; del diario "Cuarto Poder"
donde te desempeñaste como el columnista más prestigiada y últimamente
en el "Heraldo de Chiapas" de la Organización Editorial Mexicana. Todo
eso, y aún más, será parte de la resignación de tus seres queridos. A
ellos les deseo pronta recuperación de su pesar y que el Señor de las
Galaxias les de la fortaleza necesaria para mitigar el dolor por esta
partida para siempre.
Solo me queda decirte hasta pronto y
también, que tú si te mereces un busto en la Plaza de la Libertad donde
están erigidas otras junto a la estatua de Belisario Domínguez...
Descanse en paz José Gabriel Figueroa Rodríguez, Pepe Figueroa, "La
Monterona"...rp@
FALLECIÓ PEPE FIGUEROA
Una llamada telefónica me despertó en la que
me decían que a las 4 de la madrugada del pasado sábado 28 de diciembre
del 2013 (Día de los Santos Inocentes) había fallecido de un infarto al
miocardio el reconocido periodista y columnista PEPE FIGUEROA, cuyo
nombre real era José Gabriel Figueroa Rodríguez, autor de la Columna
“CAFÉ AVENIDA” que en los últimos años publicaba en el Diario “El
Heraldo de Chiapas” de Don Mario Vázquez Raña, bajo la dirección del
Mtro. Ricardo del Muro Sánchez.
A Pepe Figueroa lo conocí allá por
1968, cuando llegó al Diario “La Tribuna”, en ese entonces de Don Carlos
Ruiseñor Esquinca y Don José Luis Cancino Guillén, el primero como
Director General y el Segundo como Gerente General, un binomio
perfecto. Pepe Figueroa, había llegado después de haber hecho sus
primeros pininos en el Diario “El Ahuizote” de Don Guillermo Trinidad
Mota, otro grande del periodismo Pepe, acababa de llegar a Jiquipilas su
tierra natal y se fue al “Ahuizote”, porque conocía a Don Guillermo
Trinidad Mota, que era originario de Cintalapa y de donde fue Presidente
Municipal, salió del “Ahuizote” y de ahí una tardecita de Abril de
1968, llegó a La Tribunita, querida, ahí nos encontró redactando a mi
estimadísimo compadre y amigo Hubenay N. Chíu, que también acababa de
llegar a Tuxtla Gutiérrez, de la Colonia “Dr. Domingo Chanona”,
municipio de Villaflores, le pedimos que esperara a Don Carlos Ruiseñor,
para que platicará con él y ver la posibilidad de quedarse en el
equipo de reporteros, columnistas, redactores, personal de talleres y de
todos los que hacíamos posible la edición diaria de La Tribuna,
afortunadamente se quedó y de ahí nació una excelente amistad entre
Hubenay N. Chiu, Pepe Figueroa y este columnista. En el mismo diario La
Tribuna, ya trabajaban los consagrados como el maestro del periodismo
chiapaneco Don Humberto Trejo Gómez, como jefe de Redacción, Don Isidro
Aguilar López (Reportero 7-10 y Patrullero 9-20) com Auxiliar de
Redacción, Don Héctor Ruíz León, como columnista y al inquietoe
inteligente Agustín Duvalier, como reportero. La nueva generación que
aspirábamos a ser periodistas éramos Hubenay N. Chíu, Pepe Figueroa y
este servidor, pasaron años, décadas, cada quien al dejar La Tribuna,
tomamos diferentes rumbos, de acuerdo a nuestra manera de ser y de
pensar, ideologías propias, sueños, ilusiones, en fin. Se fue Pepe,
ahora de esos tres alegres y soñadores muchachos tan solo quedamos mi
compadre Hubenay y Hablemitos. Lamento no haber estado en el velorio ni
en el sepelio de mi amigo y compañero Pepe Figueroa, ya que por razones
personales, me encontraba en otra ciudad, pero oportunamente, por
celular, hice presente mis más sentidas condolencias a su esposa
Profesora Rosa Carlota Díaz, hoy viuda de Figueroa, a quien le pedí
hacerlo extensivo a sus hijos Lic. José Manuel y a Lic. Gabriela. D.E.P.