EL PERIODISMO EN CHIAPAS

Este es una bitácora exclusivamente para textos relacionados con la historia del periodismo en Chiapas. Para exhibir los aciertos y desaciertos, dislates, cosas chuscas y otros detalles que reflejen la idiosincrasia del periodismo chiapaneco. Tantas cosas y situaciones que veo y leo que no quiero que se pierdan en el tiempo, quiero documentarlo y compartirlo. Advierto que para nada pretendo congratularme u ofender a persona alguna.

jueves, septiembre 27, 2007

Libertad de expresión en Chiapas ¿otro mito?
Carlos Ernesto Acevedo


P.D. en "of side" con dedicatoria: Para mi carnal Arcadio Acevedo con la solidaridad, admiración y respeto de siempre.

En todas las naciones donde la democracia es efectiva, donde la libertad y los derechos humanos no son un mito sino realidades tangibles, la función de señalar las desviaciones del poder corresponde a la prensa independiente, como intérprete y orientadora de la opinión pública.

El análisis serio y objetivo de los problemas, sin acritudes ni patrioterías, prejuicios partidistas y ambiciones mezquinas, es una aportación favorable y necesaria en el equilibrio de la estabilidad social.

La hostilidad en contra de los periódicos y los periodistas que no acatan servilmente la línea política y los caprichos de los caciques, demuestra falta de confianza en quienes dicen representar al pueblo y han jurado cumplir y hacer cumplir las leyes. La opción de disentir molesta sólo a los engreídos aprendices de dictadores porque frena el totalitarismo ideológico, la estandarización de las conciencias y el endiosamiento de los superhombres sexenales.
El monopolio estatal de los medios de comunicación, que caracteriza al imperio de las tiranías en todos los tiempos y con etiquetas de los más variados colores, es contrario al ejercicio de los derechos humanos y evidencia la debilidad de quienes lo ejercen y temen la verdad y las reacciones populares.

Las informaciones y comentarios prefabricados conforme a los intereses de quienes detentan el poder, no pueden falsear la realidad de las crisis económicas, políticas y sociales, que se manifiestan en la vida diaria.

El triunfalismo de la burocracia periodística oculta y distorsiona los hechos, pero las palabras no obran milagros ni satisfacen las necesidades de las mayorías.

Es contradictorio e incongruente que el Estado, para dar la apariencia de pluralismo democrático, subsidie a partidos oposicionistas, si los hay, que sólo aspiran a compartir el presupuesto y se caracterizan por la injuria y la demagogia, en tanto que empleados gubernamentales ponen tropiezos y dificultades a los periódicos y comunicadores rebeldes a las consignas y celosos de su misión como informadores y orientadores del pueblo.

En foros nacionales e internacionales proclamamos la vigencia de los derechos humanos y la libertad de expresión, sin que tales doctrinas se confirmen en las relaciones domésticas. A través de los años se multiplican los casos de ataques y persecuciones a la prensa que no se vende ni admite la mordaza. Los amigos del Cuarto Poder me darán la razón.
Si el ocultamiento de los hechos pudiese cambiar la realidad, la religión de la mentira haría feliz a toda la humanidad. Por desgracia, velar con un manto de seda un tumor maligno es sólo un piadoso engaño más no signo de salud y menos de inexistencia del mismo.
En la vida de los pueblos es mejor, siempre, enfrentarse a los problemas que se traducen en "sangre, sudor y lágrimas", que despreocuparse de ellos y esperar que los campos produzcan sin trabajarlos, las deudas se paguen por sí solas y la honradez sea la mística de los líderes sindicales y la burocracia.

Afortunadamente hay aún periodistas y periódicos no comprometidos ni uncidos al carro imperial de la propaganda oficialista. La información veraz y el comentario objetivo que analiza las circunstancias y señala las causas y posibles soluciones, sirven a la ciudadanía y al gobierno.

Los dóciles aduladores que callan las noticias desagradables y exaltan hasta la glorificación los malos actos de los gobernantes, causan más daños al estado, y directamente al pueblo, que los peores enemigos del régimen y de la patria: porque al hacerlo encauzan las actividades colectivas hacia resultados negativos y al empobrecimiento de los recursos nacionales, aún a sabiendas de que faltan a la verdad por ganarse un salario como lo hacen los pistoleros que se alquilan para un asesinato.

Los verdaderos periodistas, y los periódicos que son tribunas al servicio de la libertad, la justicia y los derechos humanos, son acreedores al respeto y las consideraciones de la sociedad y sus gobiernos, porque airean los problemas y analizan sus causas, efectos y posibles soluciones, como los médicos que estudian un cuadro clínico para determinar el diagnóstico y la terapia necesaria.

En tiempos difíciles como los que estamos viviendo es deber cívico decir la verdad, denunciar errores y plantear las perspectivas convenientes. Los chiapanecos somos alérgicos al totalitarismo y luchamos, ahora como siempre, por tener en Chiapas un Estado al servicio del pueblo y no un pueblo al servicio del Estado y su burocracia.

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